La mayoría de las veces me la puedo pasar sin la gente. La gente no me llena, me vacía. No respeto a nadie. Tengo un problema en ese sentido. Estoy mintiendo pero, créeme, es verdad.
Su sonrisa se acentúa, ¡cómo amo su sonrisa! Fue lo que me encantó al principio y es lo que me sigue seduciendo, y como no deja de sonreír jamás, jamás se corta el hilo del que pende el hechizo.